Las chullpas de Toqra

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En el distrito de Chamaca, hallamos las ruinas de Toqra. Aunque se desconoce su origen, los pobladores mantienen en su memoria la historia de este lugar construído en los tiempos del Imperio Inca.

Toqra significa “sillar”, en quechua, y por eso llaman así a este complejo en el que las chullpas están hechas con estos bloques labrados.

Las torrecillas están ubicadas alrededor de una quebrada y cuentan con una estructura rectangular y techos conoidales de piedra.

En Toqra son visibles los restos de estructuras cuadrangulares, dispersas, rodeadas de plantas secas. Dos chocitas rústicas de paja que nos indican que quizás son el albergue pasajero de algunas personas.

Los habitantes cuentan que en 1630 llegaron los primeros clérigos y que estos fundaron la hacienda Toqra. En la actualidad, lo que habría sido la pequeña iglesia de esos sacerdotes es un corral.

Una parte del terreno pertenece a los Villena, y otros sectores a los Boza y los Gómez, familias que antes de la Reforma Agraria peleaban entre sí por el ganado y las extensas pampas que servían para pastar a cientos de reses, caballos y ovinos.

Una lástima que por carecer de protección, el área ha sido saqueada más de una vez y, por ello no podemos observar los tesoros arqueológicos que nuestros antepasados dejaron en esta tierra como legado.

Toqra es un rincón tranquilo de abundante vegetación en el que habitan familias de pastores. El cerro Pilluyu, nos mira desde lejos, allí donde deja ver su cima alta y redondeada.

“Las piedras cansadas” de Velille

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Foto: Alexander Producciones.

Tuntumapata es uno de esos paisajes con una esencia especial. Algunos le llaman el rincón de “las piedras dormidas” o “las piedras cansadas” que se quedaron a medio camino entre Alccavictoria y Cusco. Son varias las leyendas que nos hablan de este peculiar jardín de piedra localizado en el rico Velille y que hoy, ¡te invitamos a explorar!

Estos bloques de piedra fueron tallados por los incas con el fin de usarlos para la construcción de las fortalezas. Miden tres metros de largo, por un metro y medio de ancho y su peso es aproximadamente de una tonelada.

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Foto: Sergio Urday. (Del libro Lazos de Oro.)

Como no existen estudios antropo-arqueológicos en Chumbivilcas, la población local crea y recrea, mediante historias el significado y la función de antiguos asentamientos como en el caso de Tuntumapata.

La leyenda más difundida cuenta que los incas estaban trasladando piedras a medio trabajar desde la cantera de Alccavictoria hacia el Cusco, pero cuando se supo de la llegada de los españoles, la obra se paralizó y se quedaron en Velille formando un hermoso bosque de piedras.

 

 

Llusco, la hermosa tierra del wakawaqra

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Conocida como la cuna del Wakawaqra, el distrito de Llusco en la provincia de Chumbivilcas, ocupa un gran territorio fundado sobre una loma al lado derecho del río que pasa al pie de Quiñota.

La vida para sus pobladores transcurre a más de 3.500 m.s.n.m. rodeados de una vegetación abundante de matas elevadas y ramosas, casitas grises y un suelo blaquizco.

Llusco aún mantiene el templo de San Sebastián, declarado por el Ministerio de Cultura como monumento integrante del Patrimonio Cultural de la Nación y ubicado a un lado de la plaza central.

Foto: Sergio Urday (Lazos de Oro)

Foto: Sergio Urday (Lazos de Oro)

En el pueblo también encontraremos un peculiar monumento al Gigante de Llusco, quien fue retratado por el fotógrafo Martín Chambi en 1925. Esta escultura sostiene un arado y emite destellos dorados con la luz del sol. Al frente, el edificio municipal de arquitectura moderna, que contrasta con los alrededores del pueblo de Llusco y sus ruinas prehispánicas y republicanas.

El gigante de Llusco junto al fotógrafo Martín Chambi. (1925)           Foto: www.martínchambi.org

El gigante de Llusco junto al fotógrafo Martín Chambi. (1925)

 

 

Los secretos de Haquira

Foto: Hidden Inca Tours

A solo hora y media del pueblo de Santo Tomás (Chumbivilcas), descubrimos la Qaqa Cárcel, una histórica prisión de piedra ubicada al pie de una montaña.

En este presidio, localizado en Haquira, un pueblito muy cercano al borde entre Cusco y Apurímac, los europeos castigaban a los indígenas rebeldes que se negaban a cumplir con la mita. En aquellos tiempos esta zona se había hecho popular por el hallazgo de minas de oro y plata en su territorio.

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Foto: Apuor Qontaki

Qaqa, en quechua  significa “gran roquedal” y siglos atrás había sido un espacio de adoración en donde se veneraba a las entidades celestiales como el Sol, la Luna, y las estrellas.

Durante la época de la conquista los indígenas fueron obligados a excavar durante años, abriendo bóvedas y túneles que más tarde se convirtieron en celdas.

Todo el recinto fue amurallado y contaba con una sola puerta de entrada. Los ambientes tienen los techos abovedados y desde lo más alto del Qaqa Cárcel puede observarse el sillón de piedra donde se sentaba el guardia principal que controlaba todo lo que ocurría allí y en el pueblo.

Para llegar a Haquira se debe tomar un bus desde Cusco vía Santo Tomás (Chumbivilcas), el paradero de esta ruta es al costado del coliseo cerrado, en el distrito de Wanchaq. El precio de los pasajes es de 40 a 50 soles aproximadamente. Los carros salen martes y jueves, y en fiestas todos los días.

El hospedaje más cercano se encuentra en el poblado de Santo Tomás y en el mismo pueblo de Haquira.

Consejos de viaje

*Los meses de mayo a setiembre son ideales por las escasas lluvias.

*Durante el mes de setiembre se celebra la fiesta patronal de la Virgen de Cocharcas, que congrega a todo el distrito y visitantes de otras zonas.

Fuente: Rumbos del Perú.